La Natividad La Dolfina, bicampeón de Hurlingham

La Natividad Polo
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Photo by: Pedro Insaurralde Photo by: Pedro Insaurralde

El 133° Abierto de Hurlingham cerró con una nueva celebración para La Natividad La Dolfina. El equipo de Cañuelas venció 18-14 a La Hache Polo Team en la final disputada el domingo 4 de octubre y volvió a levantar la Ayrshire Cup, consiguiendo su segundo título consecutivo en Hurlingham.

El resultado confirma un gran comienzo de Triple Corona para una organización que sigue compitiendo al máximo nivel con una formación de 40 goles y una estructura construida alrededor de jugadores, caballos, petiseros, preparación y trabajo diario.

Más allá del marcador, Hurlingham dejó señales importantes para lo que viene. La Natividad La Dolfina mostró carácter, evolución y una forma de jugar que sigue buscando equilibrio entre velocidad, creatividad y juego colectivo.

Barto Castagnola, una final para recordar

Barto Castagnola fue una de las grandes figuras de la campaña de La Natividad La Dolfina y cerró el torneo con dos reconocimientos importantes.

Recibió el Premio MVP Juan Carlos Harriott, como mejor jugador del campeonato, y también el Premio MVP Javier Novillo Astrada, correspondiente al mejor jugador de la final.

Su actuación volvió a mostrar esa combinación de velocidad, lectura del juego y capacidad para aparecer en momentos clave. En una final exigente, Barto sostuvo intensidad, orden y precisión, aportando tanto en defensa como en ataque.

También hubo reconocimiento para sus caballos. Negra Milonga, jugada por Barto, recibió la Copa Daniel Kearney como Best Playing Pony de la final, mientras que Luca Gyulia fue reconocida por la Asociación Argentina de Polo como el mejor ejemplar inscripto.

En el polo, estos detalles forman parte esencial del resultado. Detrás de cada partido hay caballos preparados durante meses, decisiones tomadas en equipo y una organización que trabaja para que cada jugador llegue a la cancha con lo mejor disponible.

Jeta Castagnola y una forma más colectiva de jugar

Camilo “Jeta” Castagnola también fue protagonista en la final. Terminó con seis goles y volvió a mostrar su capacidad para cambiar el ritmo del partido, atacar espacios y generar peligro con sus corridas.

Pero uno de los aspectos más interesantes de su torneo fue la manera en que combinó esa velocidad natural con un juego más asociado. A lo largo de Hurlingham, Jeta buscó compartir más la pelota, conectar mejor con sus compañeros y ayudar al equipo a encontrar un funcionamiento más equilibrado.

Ese crecimiento es importante dentro de una formación de este nivel. En un equipo de 40 goles, cada jugador tiene recursos propios, pero el desafío está en convertir ese talento individual en una estructura colectiva. La final dejó señales positivas en ese sentido.

Una formación de 40 goles con identidad propia

La Natividad La Dolfina reúne a Camilo Castagnola, Bartolomé Castagnola, Poroto Cambiaso y Adolfo Cambiaso. Cuatro jugadores de 10 goles, cada uno con un rol definido dentro de una formación que exige precisión, adaptación y lectura constante del juego.

La fuerza del equipo no está en un solo nombre, sino en cómo se integran sus partes. La velocidad de Jeta, la creatividad y solidez de Barto, la intensidad de Poroto y la experiencia de Adolfo pueden convivir dentro de una propuesta cada vez más colectiva.

Detrás de esa estructura también está el trabajo de Lolo Castagnola, una figura central para La Natividad. Su mirada, su experiencia y su forma de entender el polo siguen siendo parte fundamental del proyecto. La organización creció alrededor de una idea clara: formar equipos competitivos, trabajar los caballos con profundidad y sostener una identidad propia dentro del alto handicap.

Más que una final ganada

La victoria 18-14 ante La Hache es el dato principal, pero no cuenta toda la historia. Hurlingham mostró a un equipo que sigue ajustando su juego, encontrando nuevas conexiones y construyendo confianza de cara al resto de la temporada.

La Hache fue un rival fuerte, con jugadores de gran nivel y una estructura competitiva. Por eso, sostener el control del partido y cerrar la final con autoridad fue una señal importante para La Natividad La Dolfina.

En este tipo de torneos, ganar no se trata solamente de talento. También implica preparación, manejo de momentos, estado de los caballos, decisiones dentro de la cancha y la capacidad de responder cuando el partido se vuelve exigente.

Los caballos y el trabajo detrás

Como siempre en el polo, los caballos fueron una parte central del campeonato. Los premios recibidos por Negra Milonga, Luca Gyulia y Dolfina Copas recuerdan que el rendimiento en la cancha depende de mucho más que los jugadores.

La preparación de una caballada para la Triple Corona requiere tiempo, criterio y un equipo completo detrás. Petiseros, veterinarios, entrenadores, jugadores y organización trabajan durante toda la temporada para llegar a estos partidos en las mejores condiciones posibles.

Para La Natividad, ese trabajo con los caballos es parte de su identidad. Es una de las bases que sostiene el rendimiento del equipo y una de las razones por las que cada título tiene una historia más profunda que el resultado final.

Lo que viene: Tortugas

Con Hurlingham ya definido, la atención se traslada al 86° Abierto de Tortugas Country Club, el segundo gran torneo de la Triple Corona 2026.

La competencia comienza el 6 de octubre y tendrá su final el 7 de noviembre, antes de que la temporada se traslade a Palermo para el último capítulo del calendario argentino.

La Natividad La Dolfina llega a Tortugas con confianza, pero también con mucho por seguir construyendo. La Triple Corona recién empieza y cada partido será una nueva oportunidad para ajustar, crecer y sostener el nivel.

Por ahora, Hurlingham vuelve a quedar en manos de La Natividad La Dolfina. Un nuevo título, una nueva señal de continuidad y otro paso dentro de una temporada que todavía tiene mucho por delante.

Seguí a La Natividad Polo durante la Triple Corona y acompañá a La Natividad La Dolfina en el camino que continúa ahora en Tortugas y, más adelante, en Palermo.

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